Destellos de Luz   |    Aug:. Resp:. y Cent:. Log:. Simb:. Sol Naciente No. 2.   |   2024 (e:.v:.)

Alegría, Fervor y Libertad

por Efrén Darío Silva

INTRODUCCIÓN:

La masonería, como sistema filosófico y de pensamiento, promueve valores que trascienden lo meramente material, orientándose hacia el desarrollo integral del ser humano. En esta ocasión, exploraremos tres conceptos que en el grado de Compañero son fundamentales: Alegría, Fervor y Libertad. Cada uno de estos aspectos no solo es esencial en la vida del masón, sino que también refleja las aspiraciones universales del ser humano. Este trabajo está desarrollado con base al libro de catecismo del grado de Segundo Grado “El Manual del Compañero” del Q:.H:. Aldo Lavagnini apoyado en otras dos obras de dos grandes filósofos como Aristóteles y Platón.

DESARROLLO:

I. Alegría

El Q:.H:. Aldo Lavagnini, en su libro “El Manual del Compañero” señala que “La alegría es una expansión natural de nuestra alma, una luz que se hace interiormente alejando de sí toda sombra e iluminando nuestro mundo interior, un rayo de sol que penetra en la estancia más íntima de nuestro ser.”
Adicionalmente, a lo señalado por el Q:.H:. Lavagnini, desde la perspectiva filosófica de Aristóteles y Platón, la alegría se podría vincular con la eudaimonía, término griego que Aristóteles asociaba con el “bienestar o florecimiento humano». En su obra «Ética a Nicómaco», define como “la actividad del alma en conformidad con la virtud”, es decir, vivir de acuerdo con la razón y desarrollar virtudes éticas e intelectuales, no siendo un estado estático, sino un proceso continuo de realización personal y autodesarrollo.

Por otro lado, Platón, en obras como “La República” argumenta que una vida eudaimónica se alcanza a través de la virtud y el conocimiento del Bien. Platón describe la figura del filósofo-rey, quien, al conocer el Bien, es capaz de gobernar de manera justa, del que se deduce que, el conocimiento del Bien es esencial para alcanzar la verdadera felicidad, ya que permite vivir de acuerdo con la justicia y la virtud.

Asimismo, a través de la alegoría de la caverna, Platón ilustra cómo el conocimiento y la educación son fundamentales para salir de la ignorancia y alcanzar la verdadera comprensión de la realidad, lo que finalmente lleva a una vida eudaimónica.

Así entonces, la alegría puede ser entendida como un estado emocional y espiritual que no solo responde a la satisfacción de deseos, sino que

II. Fervor

EL Q:.H;. Lavagnini, señala que, “el fervor nace del empeño y de la atención que pongamos en la obra: es un fuego que se enciende en nosotros, un calor que in zade toda nuestra alma y aleja el cansancio, la pereza y el aburrimiento, como el benéfico calor que se produce en nuestro organismo por su armónica actividad.”
Aristóteles y Platón, en sus obras «Ética a Nicómaco» y “La República” respectivamente, aunque no utilizan la palabra «fervor» de manera explícita, sí abordan conceptos que guardan relación con la idea de fervor, especialmente en términos de pasión, deseo y dedicación a la búsqueda del conocimiento y la virtud.

En la obra individualizada con precedencia, Aristóteles, en el Libro Segundo “Teoría de la Virtud” examina la naturaleza de la virtud, el buen vivir, la importancia de la virtud moral, que implica un equilibrio entre las pasiones y la razón. El fervor puede verse reflejado en su discusión sobre la «diligencia» y el «entusiasmo» que se requiere para cultivar las virtudes. Para Aristóteles, la búsqueda del bien y la excelencia personal requiere un compromiso activo y apasionado, lo que indica un fervor hacia la vida ética y la realización del potencial humano.

Asimismo, Platón, en «La República», aborda la idea del amor al conocimiento y a la verdad, especialmente a través de su alegoría de la caverna y la búsqueda del Bien. Aquí, el fervor se manifiesta en la dedicación a la educación y al conocimiento filosófico, que es esencial para alcanzar la justicia y la armonía en la sociedad. La aspiración a lo verdadero y lo justo puede verse como un fervor que mueve al filósofo y al ciudadano a trascender su ignorancia y a contribuir al bien común.

Así tenemos que, el fervor, entendido como una energía vital que surge del compromiso y la dedicación, es fundamental para la búsqueda de la virtud y el conocimiento, tal como lo resaltan Lavagnini, Aristóteles y Platón. Esta pasión activa nos aleja de la mediocridad y nos impulsa hacia la excelencia personal y la contribución al bien común. En un mundo lleno de distracciones, recuperar y cultivar este fervor se convierte en una tarea esencial, no solo para nuestro crecimiento individual, sino también para el fortalecimiento de la sociedad. Así, el fervor se manifiesta como un motor transformador que nos guía hacia una vida más plena, ética y significativa.

III. Libertad

EL Q:.H;. Lavagnini, relaciona la libertad con una liberación profunda, tanto interna como externa, que surge del reconocimiento de nuestra conexión con un principio superior, el «Gran Arquitecto del Universo». Esta libertad no es meramente la ausencia de restricciones externas, sino una libertad espiritual que permite a cada individuo actuar en armonía con un propósito mayor. Al trabajar en consonancia con este propósito divino, se alcanza una independencia de las preocupaciones materiales, encontrando un sentido de confianza y seguridad que trasciende las limitaciones de la vida cotidiana. Así, la verdadera libertad se manifiesta a través de la fe y el compromiso con un plan superior, convirtiéndose en un estado de conciencia que promueve la realización personal y la plenitud.

Aristóteles, en su obra «Ética a Nicómaco» menciona la libertad principalmente en el contexto de la acción moral y la responsabilidad. Uno de los pasajes más relevantes se encuentra en el Libro III, donde discute la voluntariedad y la involuntariedad en las acciones. Argumenta que para que una acción sea considerada moralmente responsable, debe ser voluntaria, lo que implica que la persona tiene la capacidad de elegir y actuar de acuerdo con su razón. Aquí, la libertad se relaciona con la capacidad de deliberar y tomar decisiones éticas. Además, en el Libro VI, aborda la relación entre la razón y la voluntad, enfatizando que la verdadera libertad está en actuar de acuerdo con la razón y la virtud. Estos conceptos subrayan la importancia de la libertad en el contexto de la ética y la búsqueda de una vida buena.

Por su lado, Platón, en su obra “La República” menciona la libertad en varios pasajes, en el Libro VIII discute las diferentes formas de gobierno y la decadencia de la ciudad ideal. En este contexto, Platón examina la democracia y la idea de libertad. Describe cómo, en una democracia, la búsqueda de la libertad puede llevar al exceso y a la anarquía, ya que los ciudadanos pueden actuar según sus deseos sin un orden adecuado. La libertad, en este sentido, es vista por Platón como una doble espada: puede ser liberadora, pero también puede resultar en descontrol y desorden social. Asimismo, en el Libro IX toca la libertad en relación con la búsqueda del bien y la verdadera felicidad, sugiriendo que la verdadera libertad se encuentra en la alineación con el bien y la justicia, más que en la mera satisfacción de deseos individuales.

Analizando el contexto de las ideas de Lavagnini, Aristóteles y Platón sobre la libertad, se revela una profunda interconexión entre la libertad individual y el orden moral, así como un propósito trascendental.

Lavagnini propone una visión de la libertad como una liberación integral, donde el reconocimiento de un principio superior —el «Gran Arquitecto del Universo» — permite a los individuos liberarse de las ataduras materiales y de las preocupaciones mundanas. Esta concepción resuena con una espiritualidad que va más allá de la mera ausencia de restricciones; implica una alineación con un propósito divino, donde la libertad se experimenta como un estado de confianza y seguridad interior. Aquí, la libertad no se limita a la acción externa, sino que se convierte en un proceso de autodescubrimiento y realización personal, un viaje hacia una plenitud que trasciende las limitaciones cotidianas.

Por otro lado, Aristóteles, en su «Ética a Nicómaco», enfatiza la responsabilidad moral que acompaña a la libertad. La capacidad de elegir y actuar conforme a la razón es esencial para la moralidad, y la verdadera libertad se manifiesta cuando nuestras decisiones están guiadas por la virtud. La libertad, en este contexto, se convierte en una herramienta para alcanzar una vida buena, donde las elecciones no solo reflejan deseos personales, sino un compromiso ético que trasciende el individuo.

Platón, en «La República», presenta una visión más ambivalente de la libertad. Reconoce su potencial liberador, pero también advierte sobre los peligros de una libertad descontrolada en un contexto democrático. La búsqueda desenfrenada de satisfacción personal puede desembocar en anarquía y desorden. Para Platón, la verdadera libertad se encuentra en la búsqueda del bien y la justicia, sugiriendo que solo a través de una vida alineada con valores superiores se puede alcanzar la verdadera felicidad.

CONCLUSIÓN:

La investigación que realicé durante esta exploración de los conceptos de Alegría, Fervor y Libertad en el contexto masónico, conforme a las enseñanzas de Aldo Lavagnini, y apoyada en las obras filosóficas de Aristóteles y Platón, me revela, la profunda conexión existente entre el desarrollo personal y los valores éticos. La alegría, entendida como un estado de plenitud y bienestar, es un motor esencial para la realización del ser humano en la obra del masón. El fervor, representando la pasión y dedicación en la búsqueda de la virtud, actúa como un impulso que aleja la mediocridad y promueve la excelencia tanto individual como colectiva. Finalmente, la libertad se presenta como una liberación integral, no solo de ataduras externas, sino también de limitaciones internas, al alinearse con un propósito trascendental.

Finalmente, considero que estos conceptos no solo son pilares en la vida del masón, sino que también resuenan con las aspiraciones universales de todos los seres humanos. La combinación de alegría, fervor y libertad nos invita a una reflexión profunda sobre nuestra existencia, desafiándonos a vivir de manera más consciente y comprometida. En este sentido, la masonería, como sistema filosófico, no solo busca el crecimiento personal, sino también la construcción de una sociedad más justa y armoniosa, donde cada individuo, al alcanzar su potencial, contribuya al bien común.