por Rodrigo Sánchez Stark
Introducción
Como Apr:. respondiendo a la pregunta del grado “¿De dónde venimos?”, tal vez podría haber relacionado estos principios con la Revolución Francesa, decir que fue un momento clave en la historia donde se proclamaron los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad como pilares fundamentales. En ese contexto, habría hablado sobre la importancia que estos principios tienen para nuestra Orden y cómo muchos hermanos masones jugaron un papel crucial en la gestación de esta revolución. Además, habría destacado el impacto de estos ideales en la instauración de la República, la democracia, la igualdad ante la ley, la libertad de elegir gobernantes, así como del noble principio de fraternidad que inspiró a muchos hermanos masones a participar activamente en ese proceso transformador.
Sin embargo, ahora como Comp:. donde debo responder a la pregunta “¿Quienes somos?”, no puedo dejar de analizar estos principios de manera más crítica y objetiva. Ya no basta con aceptarlos como ideales abstractos o como conceptos históricos. Ahora, debo enfrentarme a la realidad y preguntarme si: ¿Somos realmente libres, iguales y fraternos?… y mi respuesta personal es que: No somos libres, No somos iguales y No somos fraternos.
No es mi intención, QQ:. HH:., parecer pesimista o negativo con esta conclusión, pero la masonería, a través de la razón como herramienta, me ha enseñado a cuestionar todo, incluso aquellas ideas que solemos considerar verdades absolutas. Y con la intuición, a “penetrar en la realidad espiritual que se esconde en el corazón de la apariencia fenoménica”
Por lo tanto, en esta plancha, trataré de desarrollar estos principios desde un enfoque más crítico y reflexivo. En primer lugar, los analizaré desde un punto de vista social, aunque debemos reconocer que estos no se relacionan directamente con los conceptos de “Libertad, Igualdad y Fraternidad” en el contexto masónico. Luego, abordaré estos principios desde una perspectiva masónica, para finalmente ofrecer una opinión sobre el tema. Espero sinceramente que esta plancha invite a la reflexión.
Desarrollo
Primera Parte: Critica Social de los Principios.
Libertad: En nuestra sociedad, la libertad es presentada como uno de los valores más sagrados. Se nos ofrece una aparente libertad basada en la capacidad de elección: podemos elegir qué consumimos, a quién votamos, donde o cómo vivimos, etc. Sin embargo, esta libertad se encuentra condicionada por influencias externas como los medios de comunicación, la publicidad, la educación y la cultura que influyen en nuestras decisiones y comportamientos, incluso sin que nos demos cuenta.
Igualdad: La igualdad es otro ideal que, aunque proclamado, rara vez se materializa. A lo largo de la historia, se ha luchado por la igualdad, pero la realidad es que las jerarquías sociales, económicas y políticas siguen existiendo. Incluso tras revoluciones como la francesa, que promovían la igualdad como uno de sus valores fundamentales, las desigualdades de clase, género y raza persistieron, y en muchos casos se acentuaron.
En las sociedades actuales, la igualdad es más una promesa que una realidad. Aunque legalmente todos los individuos puedan ser “iguales” ante la ley, como lo establecen las mismas Declaraciones de los DDHH de 1948, las diferencias de poder, acceso y oportunidades siguen siendo enormes.
Fraternidad: La fraternidad, el principio que nos invita por sobre todas las cosas a la tolerancia, a la solidaridad y al apoyo mutuo, parece ser el más loable de los tres, y quizás el más difícil de mantener. En un mundo cada vez más individualista, donde la competencia y el interés propio prevalecen, la fraternidad parece ser más un sueño que una realidad. A pesar de que nos gustaría pensar que los seres humanos somos naturalmente fraternales, el egoísmo, las rivalidades y las divisiones prevalecen.
Segunda Parte: La Perspectiva Masónica
En la Masonería, Libertad, Igualdad y Fraternidad son principios fundamentales que diferenciamos de los proclamados por la Revolución Francesa, a los que a veces denominamos “principios políticos”, mientras que los nuestros son de naturaleza introspectiva. Sin embargo, ¿hasta qué punto podemos realmente separar ambas perspectivas? Desde el punto de vista masónico, buscamos liberarnos de vicios, sentimientos egoístas o actitudes negativas, pero ¿cómo lograrlo cuando la propaganda, la cultura y las estructuras sociales sobre las que vivimos a menudo presentan esos mismos vicios como virtudes? La competencia desmedida se celebra como ambición, el uso excesivo de recursos naturales se justifica en nombre del progreso, y la acumulación de riqueza se convierte en un fin en sí mismo, despojándose de valores como la solidaridad y la justicia.
Es aquí donde debemos reflexionar más profundamente, no solo sobre la sociedad en general, sino sobre nuestro propio trabajo interno como masones. Pero ¿realmente los cumplimos dentro de la Orden?
Libertad en la Masonería: La verdadera libertad masónica implica liberarse de pasiones, prejuicios y deseos desordenados. Sin embargo, como menciona Schopenhauer, estamos condicionados por nuestra esencia, nuestra historia y nuestra cultura. Esto convierte la búsqueda de la libertad en una batalla constante e infinita, pues no podemos desprendernos por completo de nuestra naturaleza ni de la influencia de nuestro entorno.
Igualdad en la Masonería: Aunque la Orden predica que todos los hermanos son iguales dentro de la logia, independientemente de su estatus en la vida profana, es válido cuestionar si esta igualdad es completamente efectiva en la práctica. Las diferencias en conocimiento, experiencia o influencia pueden alterar las dinámicas dentro de la logia. Así, la igualdad sigue siendo un ideal al que aspiramos, pero que es difícil de alcanzar plenamente, tanto en la Masonería como en la sociedad.
Fraternidad en la Masonería: La fraternidad es el pilar que sostiene a la Masonería, el vínculo que une a los hermanos en la búsqueda de un objetivo común. Sin embargo, al igual que en la sociedad profana, la fraternidad dentro de la logia no está exenta de desafíos. Tensiones, diferencias de opinión, dificultades personales, cismas y cuestiones políticas pueden poner a prueba este principio. Aun así, es la fraternidad la que equilibra la relación entre la libertad y la igualdad, evitando que la primera derive en egoísmo o que la segunda imponga una uniformidad que perjudique la diversidad.
Tercera Parte: Punto de vista personal
Desde mi perspectiva, veo a estos principios como muy lejanos de alcanzar tanto en el ámbito social como personal, por las razones que ya he mencionado previamente. Esto me llevó a investigar sobre los principios que promovía la orden antes de la Revolución Francesa, ya que los de “Libertad, igualdad y fraternidad” comenzaron a consolidarse oficialmente recién después de dicho evento.
Inicialmente, me sorprendió descubrir que estos principios tienen un origen más cristiano que idealista, ya que algunos atribuyen su origen a “Las Aventuras de Telémaco, hijo de Ulises” (1699), escritas por François Fénelon, un sacerdote y arzobispo francés que criticaba el absolutismo de Luis XIV. En esta obra, el personaje Adoam describe la “Bética feliz”, una sociedad ideal donde no existe propiedad privada ni guerras, y donde los habitantes viven en paz, guiados por un amor fraternal puro: “se aman con un amor puro, fraternal, inalterable; y esta paz, esta unión, esta libertad se deben a la privación de las vanas riquezas y de los engañosos placeres: todos son libres, iguales todos”. Esto revela la raíz de los ideales que más tarde serían tomados por la Revolución.
Además, al principio, la Masonería en Francia no estaba vinculada a los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad que luego se asociarían a la Revolución Francesa. Durante el período del Antiguo Régimen, la Masonería francesa tenía una relación estrecha con la monarquía y la aristocracia. De hecho, varios miembros de la nobleza y la realeza formaban parte de logias masónicas, y la institución no se oponía directamente al sistema absolutista. Fue hacia finales del siglo XVIII, como parte del discurso republicano, cuando masones pertenecientes a la aristocracia comenzaron a participar activamente en los cambios políticos y sociales que condujeron a la Revolución, y desde entonces se comenzó a utilizarlas más como propaganda política que poniéndolos en práctica.
Por otro lado, los ideales consagrados en las Constituciones de 1723 de la Gran Logia Unida de Inglaterra fueron: “Amor Fraternal”, “Alivio” y “Verdad”. Estos principios, a mi juicio, presentan una orientación más pragmática. El Amor Fraternal: fomenta la consideración y el respeto hacia toda la humanidad; el Alivio: refiere a la preocupación y entrega desinteresada hacia quienes se encuentran en necesidad; y la Verdad: está ligada a la educación y el desarrollo personal.
Por último, llamo poderosamente mi atención que la Gran Logia Unida de Inglaterra, en su sitio web oficial no utilice los principios de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”. En su lugar, promueve los valores de “Integridad, Amistad, Respeto y Servicio”, que creo son más comprensibles y alcanzables, ya que se centran en el desarrollo moral y la acción concreta. Esto refuerza mi opinión de que los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, aunque inspiradores, son difíciles de alcanzar y hasta utópicos, dadas las complejidades inherentes tanto a la naturaleza humana como a la estructura social en la que vivimos.
Conclusión
Al llegar al final de este análisis, es necesario reconocer que los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad pueden parecer, en muchos casos, ideales lejanos, casi utópicos. La historia y nuestra propia experiencia masónica nos muestran que alcanzar plenamente estos valores no es una tarea sencilla ni inmediata. Como vimos, la libertad a menudo es manipulada, la igualdad es difícil de materializar, y la fraternidad es un ideal que muchas veces parece fuera de nuestro alcance y se convierte más bien en una tolerancia.
Sin embargo, a pesar de las dificultades, estos principios no pierden su valor. Son símbolos que nos guían y nos orientan como un norte al cual aspiramos constantemente. En la Masonería, no se trata de alcanzar la perfección externa de estos ideales, sino de reconocerlos como metas espirituales que nos motivan a trabajar sobre nosotros mismos y sobre nuestras relaciones con los demás.
Aunque desde mi punto de vista: no somos libres, no somos iguales, y no somos fraternos, entiendo que como masones, nuestro trabajo es acercarnos lo más posible a estos principios, aunque sea de forma gradual e imperfecta.
En última instancia, Libertad, Igualdad y Fraternidad son metas simbólicas hacia las cuales debemos orientarnos como masones, no solo para mejorar nuestras propias vidas, sino también para contribuir a una mejor sociedad. Así, aunque estos ideales puedan parecer inalcanzables, su verdadero valor reside en el esfuerzo constante por aproximarnos a ellos, tanto dentro de la logia como en la vida profana.